
Una sentencia histórica en España envía un mensaje rotundo contra los delitos contra la fauna silvestre, en un momento en que Italia vuelve a registrar nuevos episodios de caza furtiva que afectan al ibis eremita, una especie en peligro de extinción.
En una decisión de relevancia internacional, la Audiencia Provincial de Badajoz ha ratificado la condena de un cazador furtivo que en 2019 disparó y mató a cuatro ibis eremitas. La sentencia confirma una pena de un año de prisión, una prohibición de cazar y pescar durante 35 meses y el pago de una indemnización de 20.000 €. Al desestimar el recurso del condenado, el tribunal ha dejado claro que la muerte de esta especie estrictamente protegida no constituye una infracción menor, sino un delito penal grave con consecuencias legales reales. «Esta condena representa un avance largamente esperado y tiene un alcance que trasciende las fronteras de España», declaró Johannes Fritz, director del proyecto LIFE centroeuropeo de reintroducción del ibis eremita. «Cada ave cuenta. La pérdida de individuos, por pocos que sean, puede socavar décadas de trabajo de conservación. España demuestra así que el derecho penal ambiental puede aplicarse con firmeza y eficacia».
Las cuatro aves procedían de la población sedentaria de ibis eremita del norte reintroducida en Andalucía hace más de veinte años. En este contexto, Miguel Ángel Quevedo, veterinario de ZooBotánico Jerez y responsable del Proyecto Eremita por parte de esta institución, señala: «La condena en España demuestra que los delitos contra la fauna silvestre pueden y deben sancionarse de forma eficaz, pero, además, subraya de manera preocupante la urgente necesidad de garantizar el mismo nivel de protección a lo largo de todas las rutas migratorias del ibis eremita».
Por su parte, Juan Antonio Martín Gómez, del Servicio de Geodiversidad y Biodiversidad de la Junta de Andalucía, añade: «El gobierno autonómico andaluz, junto con el ZooBotánico de Jerez y en el marco del PROYECTO EREMITA, desarrolla tareas continuas de seguimiento del ibis eremita, que incluyen tanto a la población andaluza como a las aves del proyecto centroeuropeo. Este trabajo abarca labores de vigilancia, marcaje, coordinación con iniciativas asociadas y la investigación de la mortalidad de aves,en colaboración con los Agentes de Medio Ambiente, el Centro de Análisis y Diagnóstico (CAD) y el proyecto LIFE, con el objetivo de identificar las causas, perseguir a los responsables y prevenir este tipo de prácticas.»
La gravedad de este tipo de delitos se confirma de forma trágica a la luz de hechos recientes ocurridos en Italia. Una semana antes del cierre de la temporada de caza, un juvenil de ibis eremita sin anilla fue hallado gravemente herido por disparos en Abruzzo (Pescara), a pesar de las medidas de seguimiento activadas tras el primer avistamiento de la especie en la zona. El ave tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica de urgencia y su capacidad para volver a volar sigue siendo incierta.
Asimismo, continúan las investigaciones sobre la muerte de otro ibis en el sur del Piamonte en noviembre, así como sobre dos casos anteriores ocurridos en octubre en el norte de Italia, donde un macho adulto y una hembra juvenil fueron abatidos en la provincia de Sondrio poco después de haber cruzado los Alpes.
Según los datos del proyecto, los disparos ilegales representan aproximadamente el 30 % de todas las pérdidas de ibis eremita en Italia, en su mayoría atribuibles a cazadores con licencia, lo que confirma que el furtivismo constituye una amenaza sistémica a lo largo de las principales rutas migratorias. «El contraste no podría ser más claro», añadió Fritz. «Mientras España envía un mensaje jurídico firme, Italia sigue sumando nuevas víctimas. Los delitos contra la fauna silvestre deben tratarse a nivel internacional como infracciones graves que requieren responsabilidad política y medidas concretas y efectivas.»






